La Vega del arroyo Harnina es un claro exponente de asentamientos prehistóricos como así lo atestiguan los restos de poblados y enterramientos como el dolmen del Cabezo de San Marcos, hoy ya desaparecido, el tholo de la Huerta Montero, la necrópolis en cistas de las Minitas de la Edad del Bronce, los poblados de Campo Viejo, la Vega del Harnina y Tiza de la Edad del Hierro. Pero son los yacimientos romanos los más numerosos porque durante el dominio de Roma la zona estuvo poblada por numerosas villas y centros de explotaciones agrarias situados en los márgenes de los arroyos Harnina, Charnecal y Husero y en las proximidades dela calzada romana; destacan los yacimientos de los Villares y Villagordo.
De época tardorromana el importante hallazgo del Disco de Teodosio descubierto en Almendralejo en 1847, se trata de un plato de plata que el emperador Teodosio de Bizancio donó al Vicarius Hispanianus que residía en Emerita Augusta hacia el año 388 d.C.
Tras la decadencia del Imperio Romano y con las invasiones de los pueblos visigodos, las villas agrarias comienzan una época de crisis que coinciden con momentos de inestabilidad como guerras, saqueos, epidemias. Algunas de estas villas se hacen fuertes y llegan a funcionar como pequeñas aldeas autosuficientes que se convertirán en las conocidas alquerías durante el dominio musulmán.
Hacia el año 1228 se instalan es estas tierras labradores que procedían de Mérida en busca de sus propias tierras, era la época de La Reconquista y la repoblación que comenzó a organizarse durante el reinado de Alfonso IX. En 1235 después de la reconquista de estas tierras la Orden de Santiago concede un amplio fuero para que nuevos pobladores acudieran a trabajar a la zona, y será entonces cuando nace la aldea que da origen a la ciudad de Almendralejo.
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